Escrito por Eric W. Dolan, extraído de www.psypost.org
El uso prolongado de teléfonos inteligentes podría afectar negativamente el bienestar mental y el sentido de conexión social, según un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Columbia Británica y un laboratorio de medios en Alemania. A diferencia de investigaciones anteriores que dependían de informes subjetivos de los participantes, este estudio utilizó un seguimiento directo del tiempo de pantalla, revelando un “círculo vicioso” en el que sentirse menos conectado socialmente conduce a un mayor uso del smartphone.
El papel que desempeñan los teléfonos inteligentes en el bienestar psicológico ha sido objeto de un intenso debate entre los investigadores. Algunos estudios han sugerido que su impacto es negativo —especialmente entre adolescentes— mientras que otros sostienen que sus efectos son mínimos. Una limitación importante de muchas investigaciones previas es que se basaban en datos reportados por los propios usuarios sobre cuánto usaban sus teléfonos, lo cual suele ser impreciso. Este estudio buscó superar ese problema midiendo directamente el tiempo real de uso de los dispositivos.
El objetivo del estudio fue aclarar inconsistencias en investigaciones anteriores mediante la medición directa del uso del smartphone y sus efectos a lo largo del tiempo. Durante seis días, los participantes respondieron varias encuestas diarias para evaluar su bienestar y su sensación de conexión social. Este enfoque permitió obtener una visión más detallada y confiable de cómo el uso del teléfono influye en el estado psicológico de las personas. La investigación incluyó a 325 usuarios de Android, con edades entre 14 y 80 años, de los cuales el 58% eran mujeres, principalmente de la Universidad de Columbia Británica y áreas cercanas. Los participantes instalaron una aplicación de seguimiento de pantalla llamada BeTrack y respondieron cuestionarios tres veces al día durante seis días. Los investigadores utilizaron modelos estadísticos multinivel para analizar los datos y poner a prueba dos hipótesis sobre cómo el uso del smartphone puede interferir con las interacciones sociales presenciales.
Los resultados mostraron que un mayor uso del smartphone dentro de la hora previa a una medición se asociaba con un menor bienestar inmediato. Sin embargo, las interacciones sociales presenciales ayudaban a reducir parcialmente ese efecto negativo. Además, el estudio encontró que un mayor tiempo de uso del teléfono estaba relacionado con una disminución en los sentimientos de conexión social, especialmente en personas que normalmente tenían niveles promedio o altos de interacción social fuera de línea.
En otras palabras, apareció una relación bidireccional: cuando las personas se sentían menos conectadas socialmente, tendían a usar más el smartphone; y ese mayor uso del smartphone, a su vez, hacía que se sintieran aún menos conectadas. Esto sugiere la existencia de un círculo vicioso entre el uso del teléfono y la sensación de desconexión social.
Los investigadores señalaron:
“Encontramos que cuando una persona usaba más su teléfono en la hora previa a la encuesta, reportaba niveles más bajos de bienestar momentáneo. No encontramos evidencia del efecto contrario: un menor bienestar no predecía un mayor uso posterior del teléfono.”
También indicaron que:
“Los aumentos en la duración del uso del teléfono predecían disminuciones en la conexión social, y esas disminuciones a su vez predecían aumentos posteriores en el uso del smartphone.”
Según los autores, este vínculo bidireccional muestra que la relación entre el uso del smartphone y la conexión social es compleja y puede generar un ciclo difícil de romper. Sin embargo, los investigadores advierten que el estudio tiene algunas limitaciones. No puede establecer de forma definitiva una relación causal entre el uso del smartphone y el bienestar, ya que se trata de un estudio observacional. Además, la muestra se limitó a usuarios de Android y no distinguió entre los diferentes tipos de uso del teléfono (por ejemplo, redes sociales, mensajería o consumo de contenido). El estudio, titulado “Directly-measured smartphone screen time predicts well-being and feelings of social connectedness”, fue realizado por Christine Anderl, Marlise Hofer y Frances Chen, del Everyday Media Lab en Alemania y la Universidad de Victoria en Canadá.


