Autor Fernando Acevedo
En 2022 Martha Weiss, una entomóloga que dedica sus estudios a las mariposas y como estas guardan su memoria luego de la metamorfosis recibió una carta muy particular en su correo. Con letras grandes escritas a mano y en cuatro páginas un niño de segundo grado japonés le explicaba que estaba encantado de haberse topado con su estudio.
“He estudiado las Mariposas Cola de Golondrina por tres años, siempre he pensado que las mariposas pueden recordarme luego de hacer su metamorfosis, porque siempre vuelan a mi alrededor cada vez que trato de devolverlas a la naturaleza. Pero tristemente algunos dicen que eso es imposible y ridículo. Tengo algunas preguntas para usted ¿Alguna vez ha experimentado con Mariposas Cola de Golondrina? Quiero investigar si estas mariposas pueden recordar lo que aprendieron cuando eran orugas.”
Martha, entusiasmada por recibir dicha carta, le respondió lo que llevó a un emprendimiento experimental que podría cambiar el cómo vemos los recuerdos. Jo Nagai, con ayuda de Martha, creó su propio experimento. Utilizando esencia de lavanda, a diferencia de los experimentos de Weiss que utilizaban etanoato de etilo, un compuesto que es utilizado como insecticida, y electricidad necesaria para crear una reacción visible en la oruga, fue modificando la conducta de la oruga con un condicionamiento clásico. Cada vez que le presentaba el estímulo de la lavanda también presentaba el choque, hasta que solo con la lavanda logró la misma reacción que con el choque. Luego, creó un laberinto en forma de Y, transparente hecho con materiales que tenía a mano en su casa mientras las mariposas, tanto el grupo control como el grupo condicionado, pasaban su proceso natural de metamorfosis. Cuando nacieron las mariposas las hizo entrar en el laberinto, de ambos lados había una recompensa, agua de azúcar, pero de uno de los lados estaba el estímulo aversivo, la esencia de la lavanda. Jo notó que las mariposas del grupo control se dividían en 47% que iban hacia la lavanda y 53% que iban hacia el otro lado, prácticamente la mitad. Sin embargo y comprobando los estudios de Weiss, de las mariposas que estuvieron expuestas al estímulo aversivo 68%, un porcentaje bastante significativo, evitó la lavanda.
Jo quiso continuar experimentando e ir más allá con su hipótesis ¿ y si las mariposas descendientes de las mariposas parentales me podrían recordar también? Es así que crió una generación de mariposas hijas de estas anteriormente condicionadas y las hizo recorrer su laberinto. La sorpresa está en que 66%, prácticamente el mismo porcentaje que la generación anterior, evitaron el estímulo aversivo.
Aunque un solo estudio no es conclusivo, esto nos da una ventana especulativa de que tal vez existen memorias que marcan tanto a una generación que podrían ser heredadas, o al menos, podríamos reaccionar a sentimientos evocados de memorias que no son nuestras.
Jo junto a Weiss, siguen trabajando juntos para colocar el estudio de Joe en una revista científica oficial. También están diseñando nuevos experimentos relacionados a la transmisión de memoria por sexo con las generaciones hijas de la mariposas condicionadas.
Fuentes:
– A Curious Bird – Genius 10 Year Old’s Research Shocks Scientists Around the World.
– Transcripción de entrevista hecha a Martha Wiess https://storage.ghost.io/c/16/19/1619a79c-38d2-4e0c-8276-10c5572e1e6a/content/files/2025/02/Caterpillar-Roadshow.pdf
– Investigación de Weiss “Retention of Memory through Metamorphosis: Can a Moth Remember What It Learned As a Caterpillar?”


